Aviso Legal  

 

Ciberderecho

  Asesorías

 

Contratos Web

 

Políticas Web

D. Comercial

 

Contratos

 

Asesorías

Sobre i-Uris

 

Quiénes somos

 

Contacto

 

Dinámica
Documentos

 

Normatividad

 

Jurisprudencia

 

Artículos
 Especial

Área de Clientes

Minutas Gratuitas

Confidencialidad

Política Antispam

 

 

La otra cara del link

El popular link, que traduce vínculo o enlace, es uno de los principales responsables de que la Internet resulte tan atractiva para sus navegantes. Este recurso de navegación, nos permite saltar dentro de un mismo sitio web o a otros mediante clics en un texto o en una imagen, sin tener que utilizar la barra de direcciones.   

Cuando se enlazan sitios web ajenos, además de las instrucciones de hipervínculo en lenguaje HTML, se pueden requerir unos pasos preliminares a fin de no infringir normas nacionales o extranjeras.  

Aunque la creencia general es que quien coloca un link a otro sitio le hace un favor, lo cierto es que las políticas de los sitios web sobre vínculos externos, no siempre son tan agradecidas. 

En algunos casos se permiten enlaces sin ninguna restricción. En otros, se establecen pautas sencillas de tipo técnico y de diseño como www.google.com. Aumentando el nivel de exigencia tenemos el caso más común de quienes se reservan el derecho a autorizar un enlace hacia ellos, previa solicitud del interesado.  Y en el último escaño encontramos a aquellos más precavidos, que para ser enlazados exigen la firma de un contrato de vínculo o link agreement donde se regulan aspectos como la ubicación, la apariencia y el destino del vínculo. 

El link en sí mismo no es ni puede ser ilegal porque la Internet sin links sería insípida y aburrida. Pero algunas prácticas de vinculación pueden ser violatorias de los derechos del sitio web enlazado y de terceros, lo cual ha causado demandas y reacciones contra estas prácticas en particular. 

Por ejemplo, si se efectúa una vinculación en contra de las Condiciones del sitio o de un contrato de vínculo, se estaría incumpliendo un contrato. Si se coloca un link con un texto deshonroso hacia el sitio de una asociación de jóvenes universitarios, se está incurriendo en el delito de Injuria Indirecta (artículo 222 del Nuevo Código Penal). La intimidad, protegida constitucionalmente, también puede ser víctima de un link cuando éste apunta hacia material que muestra la vida privada de alguien y que fue obtenido sin su autorización. Y si la representación del link es una obra o una marca comercial, el utilizarla sin permiso es violatorio de la propiedad intelectual. 

Las prácticas más cuestionadas y que han sido culpables de demandas importantes son el Deep-linking y el Framing. El primero lleva a quien hace clic en el vínculo, a una página interna del sitio enlazado. Así, este último pierde la posibilidad de mostrar el contenido de su página principal, especialmente la publicidad que pagan sus anunciantes por estar en ésta. El caso más sonado es el de Ticketmaster contra Microsoft, en el que la primera empresa demandó a la segunda por colocar un link en un sitio web de su propiedad (Seattle Sidewalk) con destino a una página interna de Ticketmaster sin que el usuario tuviera que pasar por la página principal Ticketmaster, en la cual esta empresa vendía publicidades tan importantes como la de Mastercard, a quien había prometido mayor exposición de sus anuncios que la de otros medios de pago. 

En el Framing, el usuario no salta a otra página sino que el sitio trae una página web de otro sitio bajo su propio marco y URL. El caso más conocido de framing es el de Washington Post Co. contra TotalNEWS, Inc., dentro del cual el primero acusó al segundo de ser un sitio web parásito por aprovechar material de medios conocidos de noticias y enmarcarlo en su sitio, utilizando sus logotipos sin autorización.  

Los errores que se cometen al enlazar sitios web de terceros son, en su mayoría, por falta de conocimiento. Al igual que en el mundo real nos regimos por normas de conducta, en el ciberespacio cada vez es más fuerte esa tendencia. Recordemos que “es mejor pecar por exceso y no por defecto” y nunca está de más pedir al titular de un sitio web autorización para vincularlo al suyo.

Milena Quijano Zapata
Abogada Especializada en Internet


Publicado con adaptaciones en El Tiempo el 29 de abril  2002, página 3-7.  

 

Copyright © Milena Quijano Zapata, 2002-2005