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La firma sin tinta

La firma como medio de identificación personal ha adoptado diversas formas.  Desde nombres completos hasta garabatos ilegibles son considerados firmas, que pueden estamparse a “puño y letra” o mediante sellos.

A medida que la realidad ha impuesto nuevos cambios, la firma se ha ido adaptando a las necesidades de momento.  Así, al surgir la escritura aparece la manuscrita y al dificultarse la firma de grandes volúmenes de documentos por parte de una sola persona, la ley permitió la firma por medios mecánicos. 

Hoy, en un mundo digitalizado donde el uso del papel se ha reducido significativamente, y las comunicaciones y transacciones vía Internet son cada vez mayores, al igual que la inseguridad y la piratería en este ámbito, se ha hecho necesario adaptar el concepto sustancial de firma al entorno electrónico, dando lugar a una nueva forma de firmar: la Firma Digital..

Esta innovación tecnológica es totalmente diferente a las firmas conocidas, no se escoge sino que es expedida por una entidad, no requiere tinta y garantiza además de la autenticación, la no alteración del documento, además de involucrar una mecánica propia de la ciencia criptográfica. 

La firma digital tiene la apariencia de un bloque de caracteres y funciona con un juego de claves o llaves, una privada y otra pública. Con la primera el emisor del documento electrónico  puede firmarlo y con la segunda, el receptor puede conocer su procedencia y confiar en su autenticidad e integridad. 

La Ley de Comercio Electrónico (Ley 527 de 1999) y su decreto reglamentario (Decreto 1747 de 2000), introdujeron esta novedosa firma en nuestra legislación, equiparándola a la manuscrita en cuanto a su fuerza legal y efectos. A su vez le dieron paso a la creación de las entidades de certificación que, entre otras funciones, tiene la de emitir certificados en relación con las firmas digitales de personas naturales o jurídicas. 

La primera entidad de certificación abierta aprobada a la fecha por la Superintendencia de Industria y Comercio es Certicámara S.A.. Con capital de varias Cámaras de Comercio del país y liderada por la Cámara de Comercio de Bogotá, tiene el propósito inicial de “proporcionar las herramientas necesarias para que los empresarios del país puedan realizar Comercio Electrónico Seguro”. Ésta ofrece certificados digitales para representantes o trabajadores de empresas privadas o entidades públicas. 

Desafortunadamente los cibernautas que no cumplen estos requisitos, como los profesionales y trabajadores independientes,  actores importantes del Comercio Electrónico, aún no disponen de esta útil herramienta ya que su implementación para personas naturales quedó programada para una segunda etapa del proyecto de Certicámara.  

El panorama actual, atendiendo a los diferentes tipos de Comercio Electrónico, es que quienes realizan negocios del tipo B2B -Empresa a Empresa- o negocios entre empresas ya pueden disfrutar de los beneficios de la firma digital en sus relaciones comerciales, transacciones y contratos. En este grupo puede incluirse el B2G o Empresa a Gobierno. 

Los negocios B2C -Empresa a Consumidor- que corresponden a las tiendas que venden al detal o directamente al consumidor en forma electrónica, quedarían en una relación inequitativa porque el consumidor puede certificar la identidad del negocio o representante, pero el negocio o empresa no puede aún exigir firma digital al consumidor. Lo mismo sucede con el modelo G2C o Gobierno a Consumidor. 

Finalmente, en el tipo de negocio C2C -Consumidor a Consumidor- que comprende las relaciones comerciales entre consumidores como las que se dan constantemente en los sitios de subastas por Internet, éstos se encuentran desprovistos de la posibilidad de añadir firmas digitales a sus mensajes. 

Esperemos la implementación la firma digital para personas naturales no vinculadas a empresas y que, quienes anhelamos la tranquilidad de saber que quien está al otro lado es quien dice ser, no desaprovechemos este recurso de seguridad y confianza electrónica otorgado que la ley pone en nuestras manos.

Milena Quijano Zapata
Abogada Especializada en Internet

Publicado en El Tiempo el 27 de mayo de 2002, página 3-4  

 

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