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¡Cuidado con los clics!

Con la generalización del ambiente gráfico de Windows y del uso del mouse a principios de los 90's, surgieron los famosos "clics" como medio de comunicación entre el hombre y el computador. Con ellos, desapareció la obligación de memorizar complicados comandos, de pulsar complejas combinaciones de teclas y se facilitó, para muchos, el acceso a los programas informáticos ofrecidos en el mercado.


Ante la llegada de la Internet a nuestros hogares, oficinas, entidades educativas y gubernamentales, entre otros lugares, y la innovación del hipertexto inventado por Theodor Holm Nelson, los clics se convierten en una especie de llaves que nos van abriendo las puertas a medida que nos sumergemos en el ciberespacio, permitiéndonos disfrutar de sus múltiples beneficios en forma más cómoda.

Pero no todo es color de rosa, un clic inconsciente o sin suficiente análisis, mientras estamos conectados a la red, puede ser muy peligroso en la medida que, o bien puede abrir la puerta de su vida privada al público, obligarlo a cumplir un contrato que no se intentó celebrar o exponer la seguridad de su computador y de sus finanzas. Por eso hay que tener mucho cuidado con los clics y tener en cuenta los siguientes aspectos:

PRIVACIDAD
Si entendemos por privacidad el derecho que tiene toda persona a controlar la información sobre sí misma, vemos que depende de cada quien qué aspectos de su vida quiere guardar en privado y cuales quiere o le tiene sin cuidado, hacer públicos. Esto quiere decir que la privacidad es un derecho renunciable y una de las formas de renunciar a ella, es a través de un clic. Por ejemplo, cuando usted se registra en un sitio de Internet y suministra datos personales, es posible que esos datos sean compartidos o vendidos a otras empresas que posteriormente le enviarán publicidad a su correo electrónico sin usted solicitarla. También suele suceder que el sitio web al que usted ingrese le introduzca las llamadas"cookies" en su disco duro para determinar cuales son sus preferencias y crear un perfil sobre usted al estudiar qué hace cada vez que entra a la red. Si usted es amante de su privacidad, antes de ingresar datos en la Internet es aconsejable que revise la Política de Privacidad o Declaración de Privacidad del sitio en cuestión. Si no está de acuerdo con el manejo que harán de su información, mejor absténgase de hacer click para ingresar dato alguno. Si se trata de la celebración de un contrato, revise bien las cláusulas del contrato que tengan que ver con su privacidad. En ocasiones los sitios permiten seleccionar o eliminar selección de opciones como por ejemplo, recibir e-mail de terceros (en la mayoría de los casos anunciantes del sitio) o publicar la información personal en algunas páginas blancas de Internet. En estos casos si usted no lo desea, haga click sobre los símbolos ó y este desaparece. Si usted no lo hace y acepta el contrato es señal de aceptación y su dirección de correo electrónico podrá ser suministrada a un tercero o su información personal publicada en páginas blancas, de acuerdo con los ejemplos ilustrativos.

En cuanto a las cookies, estas son archivos de texto que son escritos en el disco duro por el navegador a solicitud de un servidor web. Estos archivos contienen información como el nombre del sitio que la origina, qué páginas fueron visitadas por el internauta, las preferencias de una búsqueda, los nombres colocados en algún formulario e incluso los números de la tarjeta de crédito usadas para alguna transacción en línea. Las cookies no siempre representan un peligro para la privacidad ya que en la mayoría de los casos su único objetivo es facilitar la navegación al usuario dentro de un sitio web determinado. Si desea tener control sobre las cookies en su computador y su navegador es Internet Explorer, vaya a Herramientas -Opciones de Internet -Seguridad - Personalizar Nivel - Cookies y aparecerán las opciones Activar, Desactivar y Pedir Información, entre las cuales usted escogerá la que más le convenga. También está la opción de reducir el número de cookies. Si desea conservar aquellas que provienen de un sitio de su confianza y borrar aquellas que no desee conservar, busque en su carpeta de windows aquella que termine en \Cookies.

CONTRATOS
Así como en el mundo real, en la Internet se celebran contratos que como tales generan obligaciones para las partes que los suscriben. En el ciberespacio son comunes los contratos denominados "de adhesión" en los cuales una de las partes expone el clausulado y la otra lo acepta o lo rechaza. Si lo acepta queda comprometido y deberá cumplir con sus obligaciones contractuales. La forma de aceptar estos contratos escritos en el mundo de ladrillo y cemento es estampando la firma del adherente, mientras que en la Internet, basta con un click. Por eso es recomendable que antes que aceptar la prestación de un servicio o el envío de algún libro, revista, CD o cualquier otra cosa mueble ofrecida en alguna página web, usted verifique bien las condiciones del contrato, que algunas veces están muy visibles antes del botón "aceptar", "suscríbame", "ok", "I agree", "suscribe" y expresiones similares utilizadas para expresar el consentimiento en un contrato; y otras veces dichas condiciones vienen ocultas y solo se pueden ver si se hace clic en los Términos de Uso o Contrato de Suscriptores que aparece en la parte inferior de la página, junto con la Declaración de Privacidad. Una vez sean conocidas las condiciones contractuales suficientemente, usted será libre para decidir si hacer clic o no, es decir si se vincula o no contractualmente con el oferente. De usted depende no verse vinculado en un contrato que usted no quiso aceptar, pero que, por un clic sin suficiente análisis, lo hizo.

SEGURIDAD
La delincuencia no es materia exclusiva del mundo real. En el ciberespacio también se cometen delitos muy graves, muchos de los cuales dependen de las precauciones que se tengan mientras se está conectado a la Internet. Este medio es un paraíso para los hackers que se aprovechan de cualquier oportunidad para violar la seguridad dentro de la red mundial y a través de esta pueden entrar a redes internas y tomar control de todos los computadores conectados. Y dentro de los llamados hackers, están los crackers, que son los que utilizan sus amplios conocimientos en informática para propósitos criminales, y desafortunadamente estos no son pocos, sino que existe una comunidad con muchos de estos individuos. Uno de los peligros que podemos evitar cuidando los click, son los virus informáticos y troyanos, que van desde los más inofensivos hasta aquellos que pueden causar daños de software e incluso de hardware. Muchos de ellos vienen en mensajes de correo electrónico, por lo tanto está sus manos no abrir mensajes de personas desconocidas y no recibir archivos anexos cuando tenga dudas de su procedencia. Otro peligro está en el de suministrar información de la tarjeta débito o crédito para efectuar un pago electrónico. Si el sitio no maneja una buena seguridad a través de un Firewall, o sistemas como el SSL y el SET, usted no debe ingresar datos como estos, ya que para compras por la Internet no se requiere la tarjeta plástica sino simplemente llenar un formulario con los datos de su tarjeta débito o crédito, lo cual quiere decir que cualquiera que conozca estos datos, podrá hacer algún pago por Internet y si es una persona experta, dificilmente se podrá establecer su identidad. Averigüe antes de suministrar cualquier dato de su tarjeta, si el sitio en el que usted efectúa el pago, cumple con las condiciones de seguridad suficiente para proteger sus datos.

Las ventajas que ofrece la red de redes son demasiadas para desperdiciarlas. De nosotros depende que nuestra experiencia con este medio tecnológico revolucionario, sea agradable o desagradable. Así que si tenemos cuidado con los clicks, es muy posible que no nos veamos involucrados en ninguno de los peligros a los que todos los usuarios estamos expuestos y que como consecuencia, disfrutemos de una navegación privada y segura.



Milena Quijano Zapata
Abogada 

 

Copyright © Milena Quijano Zapata, 2002-2005